martes

Nunca bajaste los brazos, y siempre apostaste al amor aunque tus caidas te dejaban sin fuerza. Con una sonrisa encarando a la vida, aunque esta no te la devuelva, tu mirada nunca estaba vacía. Y ahora me pregunto donde esa luz, la que mostas no es la verdadera, estas vendiendo felicidad, pero te conozco y a mi no me engañas.